El reto del gobierno de PPK sigue siendo las reformas

La ejecución de reformas institucionales, el impulso de la infraestructura y el desarrollo de políticas sectoriales serán los requisitos y retos para incrementar el PBI potencial (entendido como la máxima capacidad a la cual la economía puede producir sin causar presiones inflacionarias) y, por ende, tener un crecimiento sostenido a mediano plazo en el Perú. La necesidad de estas acciones es más urgente en medio de un contexto económico externo más modesto y en ausencia de grandes proyectos mineros.

Tanto el gobierno como el sector privado son conscientes de ello. A finales del mes pasado, el MEF señaló que la economía peruana tendería a crecer, en promedio, a una tasa de 4% en el mediano plazo, en un escenario sin reformas. Sin embargo, su estimado se eleva a 5% si se concreta su plan de formalización, incremento de la competitividad y diversificación productiva, y el aliento a la inversión tanto pública como privada.

LO QUE QUEDA

En el corto plazo, el Perú tendrá un empuje remanente de la minería. “Hasta el 2018, la economía podría crecer alrededor de 4%, pero después de ello tendería a 3% si no se desarrollan los proyectos en infraestructura, ni se mejoran las instituciones ni la regulación”, sostiene José Carlos Saavedra, jefe de análisis macroeconómico en APOYO Consultoría.

En efecto, en los últimos resultados mensuales del PBI publicados por el INEI se evidencia que hay una economía a dos tiempos, con un buen avance de la minería y los sectores primarios, mientras que persiste una debilidad en la demanda interna.

Para tener tasas de crecimiento sostenidas en el tiempo, el Perú requiere de medidas internas más allá de la política económica clásica desde el lado monetario o fiscal. Incluso el uso de éstas sería poco oportuno. “No es sensato endeudarse para expandir el gasto, especialmente en el escenario de corto y mediano plazo cuando las tasas internacionales estarán más altas” a medida que la Fed normalice su política monetaria, señala Bruno Seminario, profesor e investigador de la Universidad del Pacífico. Lo que tiene que hacer el Estado es políticas que no comprometan financieramente al Estado, agrega el economista.

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LO QUE VIENE

Según el FMI, en el corto plazo lo que sostiene al crecimiento peruano aún es fuerte, pero su estimación del PBI potencial ha caído en un punto porcentual debido a la que consideran una reducción de la inversión en los sectores primarios, a las menores previsiones de crecimiento mundial y a la ausencia de reformas estructurales.

Sin embargo, el Bank of America Merryl Lynch es más optimista. “El escenario es positivo para el Perú y no hay desbalances macroeconómicos, lo cual permite al gobierno tener espacio para focalizarse en medidas microeconómicas [y alentar su crecimiento de mediano plazo]. El gobierno está siguiendo las políticas correctas según nuestra posición”, destaca.

Los especialistas coinciden en que un requisito para garantizar un crecimiento sostenido es avanzar en infraestructura. “Ésta es intensiva en mano de obra, usa más insumos locales y su producto final es una mayor competitividad”, dice Saavedra. El gobierno está orientándose hacia ello. “Es uno de los puntos más importantes hasta ahora de este gobierno: la agilización de los proyectos de infraestructura. Esto podría dar un pequeño boom de inversiones en infraestructura”, sostiene Jaime Reusche, vicepresidente de Sovereign Risk Group de Moody’s. En este campo, el gobierno aplica una estrategia de mayor y mejor comunicación con el privado para destrabar proyectos, agrega Saavedra.

Otro punto importante es la simplificación burocrática y del mercado laboral. Por un lado, el gobierno está continuando la simplificación de trámites iniciada por el Produce en la gestión anterior. “Hay varias acciones que está considerando el gobierno, como que toda norma pase por un análisis regulatorio para determinar su impacto económico; crear una oficina de estudios económicos en el Congreso y fortalecer la oficina del Indecopi, que analiza las barreras burocráticas ilógicas e irracionales”, sostiene Saavedra.

Sin embargo, para Bruno Seminario, incluso estos dos aspectos no son suficientes. “Lo que se necesita es una política que estimule los sectores económicos, como la actividad forestal y el turismo”, dice. El turismo tiene más encadenamientos con la economía que la minería, por ejemplo, y genera un influjo natural de dólares, resalta. “En el caso del sector forestal, si se mezcla la extracción con el proceso industrial, podría generar unos US$8,000 millones al país”, explica. Fortalecer el avance sectorial como uno de los pilares del crecimiento es importante también para Reusche. “El Plan Nacional de Diversificación Productiva [del gobierno anterior] iba por buen camino, inspirado de alguna manera en lo que se hizo en el Asia y dio resultado”, destaca el ejecutivo de Moody’s.

Tomar acciones en estos campos es particularmente importante dado que el contexto externo ya no será tan favorable. El escenario no necesariamente es de crisis, pero sí problemático. “Un mayor proteccionismo en Estados Unidos y Europa afectará el comercio internacional. Por otro lado, la continuidad del tránsito de China hacia una economía de consumo seguirá afectando a los metales. Esto junto da un panorama externo complicado, a diferencia de lo que ocurría en la década pasada”, señala Seminario. ¿Por qué? Porque casi dos tercios del crecimiento peruano depende del desarrollo de la economía mundial, según el FMI.

No incrementar el potencial de la economía significaría un crecimiento mediocre. “El Perú se está empezando a topar con el problema de la trampa del ingreso medio. Eso sucede cuando los países que no hacen reformas estructurales para impulsar su crecimiento empiezan a ver trabado su crecimiento”, explica Reusche.

Aunque gran parte de la responsabilidad de estas medidas recae en lo que pueda hacer la administración de turno, el sector privado también tiene un juego importante. “No se puede pedir en este momento grandes inversiones o innovación a largo plazo al sector privado, porque no hay certeza de cómo será el crecimiento a mediano plazo. Lo mejor que puede hacer el privado es no perder la confianza en el gobierno”, destaca Reusche.

El Perú ya ha empezado a trabajar en función del crecimiento de largo plazo, por ejemplo con la reforma en educación. “Mientras el Perú tiene una de las tasas más altas de cobertura en educación en América Latina, la calidad de la educación aún es un reto pendiente. Las reformas necesitan continuar”, apunta el FMI. Un mejor sistema laboral, institucional y de infraestructura se traduce en productividad, y nivela la cancha para la competencia del sector privado. Así se podría tener una economía que crezca de manera sostenida y que no sea tan dependiente de la entrada de un gran proyecto minero. Una mejora estructural de la economía permitiría un crecimiento promedio superior al 4%, y tendría efectos más directos sobre el bienestar de cada vez más parte de la población.

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