“La policía podrá responder antes de que sucedan las cosas”

Manuel Torres, vicepresidente senior para Europa, África y Suramérica de Motorola dice que el futuro pasa por redes compartidas, ‘Big Data’ y vídeo en cámaras personales.

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Hace cuatro años cambió su estrategia de negocio, y ésto ha llevado a Motorola a canalizar su apuesta en dos vertientes. La primera de ellas, relacionada con el consumo de tecnología y dispositivos móviles y, una segunda, más enfocada a ofrecer productos en forma de soluciones. Unas soluciones que tienen por protagonista la radio privada y la seguridad pública, aunque como asegura Manuel Torres, “no es el único entorno en el que se aplica, pues también llega a sectores como la petroquímica, la fabricación, el transporte, utilities y gestión de aguas”.

Pero en el marco del Critical Communications World 2015 la multinacional presentaba una serie de soluciones que apuestan por la conexión de dispositivos de los distintos actores en seguridad. Una suerte del Internet de las Cosas para policías que da lugar al agente futuro: conectado. Con su coche conectado. «Hoy en día este cliente demanda fundamentalmente voz porque se trata de una herramienta crítica en su trabajo». A partir de ahí, aclara Torres, las nuevas tecnologías permiten el uso de datos que mejoran la utilización y aprovechamiento de recursos a la vez que reducen el riesgo en las operaciones.

En una panorámica fugaz, Torres visualiza que el futuro de los productos de Motorola pasan por las redes compartidas para todos los usuarios de seguridad, por la tendencia al uso masivo de datos, con su consecuencia: el Big Data, y el vídeo desde cámaras fijas, móviles y personales.

Por este motivo, Motorola trabaja en la radio privada y su combinación con banda ancha y redes wifi. Torres piensa en una situación, dentro de un organismo de seguridad, en la que parte de los usuarios llevan una radio y otros no. Para adaptarse a este contexto, la multinacional trabaja por ser capaces de hacer servicios combinados entre el móvil y la radio. Además, la cobertura en radio no es siempre constante, por ello buscan promover un mecanismo que sea capaz de conectar la radio y el teléfono móvil basándose en la transmisión de datos y protocolo IP para poder conectar dos redes que originariamente tienen protocolos diferentes. Para ello se asigna una dirección IP a ambos dispositivos y se instala en el móvil la aplicación que permita ofrecer servicios combinados con la radio.

Al policía conectado no le faltan gatgets: gafas de realidad aumentada, sensores en las armas que detectan cuando se sacan de sus fundas o se disparan, cinturones inteligentes, móviles adaptados y, cómo no podría faltar, el coche conectado. Todo por lograr prevenir incidentes. Torres ejemplifica una posible situación: «en caso de que el agente esté corriendo, no le enviarás datos a una pantalla. No podrá leerlo. Pero sí se lo puedes enviar por voz o, en caso de que llevase, a las gafas de realidad aumentada». Lo mismo sucedería en la situación de un bombero pues este usuario tiene necesidad de conocer la estructura del edificio, los materiales que la conforman a la hora de abordar la toma de decisiones para enfrentarse a un caso crítico.

Y es que la previsión es uno de los factores que está presente no sólo en la línea de soluciones de Motorola sino en el discurso sobre el futuro de su vicepresidente senior para Europa, África y América Latina. «Creemos que el mundo de seguridad pública pondrá más énfasis para ser capaz de responder antes de que sucedan las cosas» avanza. Y es que si la multinacional ya dedica una partida del 12% de fondos a innovación, incrementará su inversión en tecnología para que sea posible saber lo que ocurrirá antes, incluso, de que ocurra; y así predecir y actuar para estar preparados. Un caso en esta línea, y que para el directivo podría haberse evitado, fueron los altercados entre los seguidores del Deportivo de La Coruña y el Atlético de Madrid: «las fuerzas de orden público podrían haber prevenido lo que ocurrió en Madrid utilizando los datos, porque se citaban a través de las redes sociales».

Respecto al auge y explotación de la mina de los datos, Torres mira también hacia los sensores de las ciudades inteligentes. «Obviamente la utilización de datos de vídeo te ayuda a responder mejor a un incidente». Pero frente al estático vídeo tradicional, y sin pretender en ningún momento eliminarlo, el directivo de Motorola apuesta por el vídeo en el vehículo del agente y el vídeo personal instalado entre los dispositivos que lleva el policía. «Lo ves casi cada semana, con la grabación de un agente en EEUU sobre cómo han detenido o cómo se escapa un objetivo». En este sentido, Torres va más allá y aunque en su opinión éste es el primer paso, la gran apuesta es lo que viene después: «Qué hacer con ese vídeo. Puede servir como evidencia de un crimen o para analizar cómo opera el agente y utiliza los recursos que tiene a su disposición».

La clave, según Torres, se encuentra en dar uso a los datos que necesita el usuario en el momento preciso que los necesita. En función del incidente, existen dos formas de reaccionar, «la forma a pedales» describe Torres para referirse al proceso en que se comunica por radio que se trata de un robo con armas de fuego -por ejemplo- y, tras esto, el usuario tiene que mirar el manual, mandar unidades pero no sin antes averiguar dónde están y a dónde las tiene que mandar. O bien, la propuesta de Motorola, que pasa por que el propio programa le diga al usuario los recursos que tiene que mandar, a dónde y dónde se encuentran. «Es un cambio que demuestra a dónde creemos que se dirige la seguridad pública. No elimina la capacidad de decisión del usuario pero le ayuda a tomar más rápido esa decisión».

No obstante, en clave de futuro se le plantean algunos retos a la compañía y el primero de ellos, viene de mano del propio usuario «porque los usuarios de seguridad pública son conservadores y lo son con motivo. Al final están poniendo en riesgo su vida y muchas veces también la vida de los ciudadanos». Asumiendo que desde la perspectiva de Torres la primera de las herramientas en adquirirse será el vídeo personal, el vicepresidente senior plantea que el reto más difícil de superar es gestionar la velocidad a la que «los agentes sean capaces de adaptarse a las novedades tecnológicas que presentamos». Los motivos son variados: por un lado está la propia adaptación del usuario que, en adición a lo anterior, puede sentir que se trata de un control de sus acciones. Pero no hay que olvidar que la otra cara la representan las organizaciones públicas y la gestión propia que realizan de los procesos de asignación de fondos. «Los concursos son lentos. Es la realidad, a veces tardan años» incide Torres y reclama que «el mundo político no debería dejar, en ningún momento, de seguir dándole prioridad a la seguridad pública y esto no implica sólo la asignación de fondos, sino también tomar decisiones sobre cómo asignar espectro para que puedan tener redes dedicadas a la transmisión de datos en banda ancha». «Este tipo de decisiones son importantes» afirma y razona Torres «porque marca lo que puede hacer un país y lo que pueden hacer los usuarios».

FUENTE: EL MUNDO

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